| Cada 5 de marzo, el Día Mundial de la Eficiencia Energética pone el foco en una idea simple: la energía es un recurso que conviene usar con criterio. En MAZ, ese recordatorio encaja con una línea de trabajo sostenida en el tiempo, basada en la mejora continua de las instalaciones para reducir consumos, avanzar en sostenibilidad y, a la vez, mantener o elevar el confort en los centros.
Ese compromiso se traduce en actuaciones técnicas concretas. Durante 2025, MAZ ha impulsado la sustitución de luminarias fluorescentes por iluminación LED en distintos centros (Palma de Mallorca, Cádiz, Huétor Vega, Logroño, Cordovilla, Borja y Amposta). La renovación de la iluminación es una de las medidas con impacto más directo en el consumo, especialmente en edificios con actividad diaria continuada, y permite además incorporar sistemas de control más precisos para ajustar el uso real a las necesidades del centro.
En paralelo, se han actualizado equipos de climatización por otros de mayor eficiencia en centros como Castellón, Córdoba, Cordovilla y Ourense. La climatización suele concentrar una parte significativa del consumo energético en este tipo de instalaciones, por lo que la modernización de equipos y su correcta gestión es clave para mejorar el rendimiento global del edificio. A estas medidas se suman actuaciones orientadas a optimizar el comportamiento del propio inmueble. En Tarragona, por ejemplo, se ha trabajado en el control de la luz solar mediante mejoras en la carpintería exterior y soluciones técnicas que ayudan a regular la entrada de radiación, con efectos directos en el confort interior y en la demanda energética asociada.
Donde el salto es más visible es en las reformas integrales, porque permiten incorporar la eficiencia desde el diseño y no solo como sustitución de elementos. En las actuaciones desarrolladas en Burgos y Valencia durante 2025, se han aplicado criterios avanzados de máxima eficiencia energética tanto en la envolvente como en las instalaciones. Esto incluye sistemas de climatización de alta eficiencia, ventilación con recuperación de calor e iluminación LED de bajo consumo, todo ello gestionado mediante sistemas de control que monitorizan el funcionamiento y ayudan a optimizar el uso de la energía. El objetivo es claro: reducir el consumo, mejorar la sostenibilidad del edificio y elevar el rendimiento global sin sacrificar condiciones adecuadas para la atención y el trabajo diario.
La eficiencia, sin embargo, no depende solo de la tecnología. Por eso MAZ refuerza también la parte de concienciación interna, con el envío periódico de las cifras y la evolución del gasto mensual de cada centro a las personas que trabajan en él. Esta medida busca favorecer un consumo justo y ajustado, identificar tendencias y consolidar hábitos responsables, porque una parte relevante del ahorro se sostiene en decisiones cotidianas: cómo se utiliza la iluminación, cómo se ventila, cómo se ajustan temperaturas o cómo se evitan consumos innecesarios. Además, en las propias instalaciones se colocan avisos y recordatorios prácticos, como consejos de ahorro energético junto a los ascensores que fomentan el uso de la escalera para trayectos cortos y otros hábitos responsables en el día a día.
La suma de estas actuaciones refuerza la estrategia de MAZ hacia instalaciones cada vez más eficientes y sostenibles. En el marco del Día Mundial de la Eficiencia Energética, MAZ reafirma su propósito de seguir avanzando en edificios responsables y en una cultura de uso racional de la energía, entendida como una mejora continua que beneficia al entorno, reduce consumos y contribuye al bienestar de quienes utilizan cada día nuestras instalaciones.
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| La obesidad es un problema de salud pública en aumento. Según la OMS, en 2022 una de cada ocho personas vivía con obesidad; el 43 % de los adultos tenía sobrepeso y el 16 % obesidad. Desde 1990, su prevalencia se duplicó en adultos y cuadruplicó en adolescentes. Este exceso de grasa corporal eleva el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres, además de afectar al bienestar psicosocial por el estigma asociado. Con motivo del Día Mundial de la Obesidad (4 de marzo), reunimos algunas dudas muy comunes. El objetivo es
facilitar decisiones informadas y realistas en el día a día.
¿Cuántas comidas al día son recomendables? No existe un número único válido para todas las personas. Hay quien se organiza mejor con varias ingestas pequeñas y quien prefiere pocas comidas más completas. Lo relevante es que el patrón se adapte a horarios y necesidades, y permita
mantener una alimentación equilibrada.
Saltarse el desayuno: ¿sí o no? No es “malo” por sí mismo. Depende de cómo se organicen el resto de comidas y del conjunto de hábitos. Aun así, muchas personas encuentran útil un desayuno saludable para empezar con energía y llegar con menos hambre a la siguiente comida.
¿Comer antes de dormir es perjudicial? No es solo la hora, también importa la cantidad y la composición. Como norma práctica, suele ser mejor evitar cenas copiosas cerca de la hora de dormir y, si se cena tarde, optar por una cena más ligera. También puede ayudar dejar 2 a 3 horas entre la última comida importante y el momento de acostarse, especialmente si hay reflujo o se duerme peor.
Hidratación: cuánto, cómo y por qué El agua es la opción de referencia. Para orientarse, se puede tener en cuenta la ingesta adecuada de agua total (incluye bebidas y el agua presente en los alimentos), que en adultos se sitúa en torno a 2,0 litros al día en mujeres y 2,5 litros al día en hombres, ajustando según actividad física y temperatura ambiental. Para llevarlo al día a día sin complicaciones: - Tener agua a mano durante la jornada (por ejemplo, una botella reutilizable).
- Priorizar agua frente a bebidas azucaradas como hábito habitual.
- Ajustar la ingesta si se hace ejercicio o hace calor.
¿Y los zumos? Aunque un zumo sea “natural”, no equivale a la fruta entera: al exprimir se pierde fibra y es más fácil consumir más azúcares en menos volumen. Además, la fruta entera suele saciar más que el zumo. Si hay que elegir, mejor fruta entera.
Desmintiendo mitos: desayuno, leche, productos “light”...
“El desayuno es la comida más importante del día”. No hay una comida “más importante” que el resto. Lo que más pesa es la calidad global de la dieta y la coherencia del patrón a lo largo del tiempo.
Leche de vaca y alternativas vegetales. Las bebidas vegetales pueden ser una opción en casos como intolerancia a la lactosa o alergia a proteína de la leche. Si se eligen, conviene hacerlo con criterio: - Priorizar las sin azúcares añadidos.
- Comprobar si están enriquecidas con calcio.
- Tener en cuenta que el aporte de proteína varía: la bebida de soja suele ser la más comparable a la leche en este aspecto, mientras que otras suelen aportar bastante menos.
“Los productos light son más saludables”. El término “light” no garantiza que un alimento sea más saludable. En algunos productos se reduce una parte de la grasa, pero se incrementa el contenido de azúcares u otros ingredientes. La recomendación práctica es simple: mirar etiqueta y lista de ingredientes, y no decidir solo por el reclamo frontal.
“¿Zumo o fruta entera?” Siempre que se pueda, mejor fruta entera. Suele saciar más y aporta fibra, a diferencia del zumo.
Tres decisiones sencillas para el día a día Si buscamos cambios asumibles, estas tres elecciones suelen ayudar a
mejorar la calidad global de la dieta sin entrar en reglas rígidas: - Elegir
fruta entera en lugar de zumo la mayor parte de las veces.
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Reducir fritos y ultraprocesados (bollería, galletas y comida rápida) y reservarlos para ocasiones puntuales.
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Leer el etiquetado para comparar opciones (tamaño de ración, ingredientes y composición nutricional).
No se trata de cumplir normas perfectas, sino de sostener hábitos razonables en el tiempo. Ajustar el patrón de comidas a la vida real, priorizar agua y fruta entera, elegir alimentos de mejor calidad y revisar etiquetas son pasos concretos que suman. Si existen enfermedades o necesidades específicas, lo adecuado es individualizar con un profesional sanitario.
FUENTES:
OMS y Mutua MAZ |
| El ruido es uno de los contaminantes más habituales en el entorno industrial y constituye una de las amenazas más frecuentes para la salud en el ámbito laboral. Aunque en muchas actividades se percibe como algo “normal”, la exposición continuada a niveles elevados puede provocar daños importantes, tanto en la audición como en el resto del organismo.
Comprender cómo actúa el ruido y qué medidas preventivas pueden aplicarse es fundamental dentro de la gestión de la prevención de riesgos laborales.
¿Qué es el sonido y qué es el ruido? El sonido es toda variación de presión atmosférica capaz de ser captada por el órgano de la audición. Cuando ese sonido resulta no deseado o molesto, hablamos de ruido. En el entorno laboral, el ruido se convierte en un riesgo cuando alcanza niveles elevados o cuando la exposición se mantiene durante periodos prolongados. En estas circunstancias puede afectar progresivamente a la salud de las personas trabajadoras.
¿Cómo funciona el oído? El oído se divide estructuralmente en tres partes: -
Oído externo, formado por el pabellón auditivo y el conducto que conduce las ondas sonoras hasta el tímpano.
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Oído medio, donde se encuentran los huesecillos que transmiten las vibraciones hacia el oído interno.
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Oído interno, compuesto por cavidades donde se localizan las células ciliadas encargadas de transformar las ondas sonoras en señales que el cerebro interpreta a través del nervio auditivo.
Este sistema es especialmente sensible a la exposición continuada al ruido.
¿Cómo actúa el ruido y qué lesiones puede producir? La exposición a niveles elevados de ruido puede alterar las células ciliadas del oído interno, dificultando la correcta transmisión de la información sonora al cerebro. Como consecuencia pueden aparecer problemas como hipoacusia o sordera profesional. En una primera fase puede producirse fatiga auditiva, que puede ser reversible si cesa la exposición. Sin embargo, cuando la exposición es crónica y continuada, el daño puede volverse irreversible. La gravedad dependerá del nivel de ruido, del tiempo de exposición y de la susceptibilidad individual. Además de los efectos auditivos, el ruido puede generar alteraciones en el conjunto del organismo. Se han descrito trastornos psicológicos, aumento de la tensión arterial y alteraciones digestivas o endocrinas asociadas a la exposición prolongada. Por tanto, el ruido no solo afecta a la audición, sino que constituye un factor de riesgo global para la salud.
Medidas preventivas frente al ruido en el entorno laboral La prevención frente al ruido debe abordarse de forma integral, actuando en distintos niveles y priorizando siempre la eliminación o reducción del riesgo en su origen. - En primer lugar, es fundamental intervenir sobre la fuente sonora. Reducir el ruido en el punto donde se genera, sustituir equipos o procesos por otros menos ruidosos, modificar procedimientos de trabajo o implantar programas de mantenimiento preventivo son medidas que contribuyen de manera eficaz a disminuir la exposición.
- Cuando no es posible eliminar completamente el ruido en el origen, se deben aplicar medidas sobre el medio de propagación. La planificación adecuada de los espacios de trabajo, el agrupamiento de equipos ruidosos en zonas específicas o el acondicionamiento acústico de locales mediante materiales absorbentes y sistemas de aislamiento permiten reducir la transmisión del sonido.
- Finalmente, cuando persiste la exposición, deben adoptarse medidas dirigidas a proteger a las personas trabajadoras. El uso de protectores auditivos adecuados, la organización de turnos que limiten el tiempo de exposición, la rotación del personal o el aislamiento en cabinas son acciones complementarias que refuerzan la protección.
En el marco del Día Mundial de la Audición, recordar la importancia de controlar la exposición al ruido en el trabajo es una oportunidad para reforzar la prevención. Proteger la audición no solo evita daños irreversibles, sino que contribuye a preservar la salud y el bienestar en el entorno laboral.
FUENTE:
Folleto Actividades Preventivas Mutua MAZ |
| La evidencia científica muestra que realizar la cantidad adecuada de actividad física aporta beneficios claros para la salud, independientemente de la edad. Estas recomendaciones se refieren a mínimos orientativos para la población general y deben adaptarse siempre a la situación personal de cada persona. Niños y adolescentes (5 a 17 años) Recomendaciones generales: - Actividad aeróbica: al menos 60 minutos diarios de actividad moderada a vigorosa.
- Actividad vigorosa: al menos 3 días a la semana, incluyendo ejercicios que fortalezcan músculos y huesos.
- Reducir el tiempo frente a pantallas y favorecer el movimiento en el entorno escolar y familiar.
Adultos (18 a 64 años) Recomendaciones generales: - Actividad aeróbica: al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos semanales de actividad vigorosa.
- Para mayor beneficio, aumentar progresivamente hasta 300 minutos semanales de actividad moderada.
- Ejercicio de fuerza: al menos 2 días a la semana, trabajando los principales grupos musculares.
- Limitar el tiempo sentado y sustituirlo, siempre que sea posible, por cualquier forma de movimiento.
Personas mayores (65 años o más) Recomendaciones generales: - Actividad aeróbica: entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, adaptados a la condición funcional.
- Fuerza, equilibrio y flexibilidad: varios días a la semana para mantener la autonomía y prevenir caídas.
- Evitar periodos prolongados de inactividad e incorporar movimiento en las tareas cotidianas.
Cumplir estas recomendaciones no requiere hacerlo todo de una vez ni de forma perfecta. Alcanzar los mínimos ya aporta beneficios reales para la salud, y cualquier incremento progresivo de la actividad física suma. La clave está en adaptarlas a cada etapa vital y a las posibilidades de cada persona. FUENTE: Asociación Española Contra el Cáncer.
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| La selección del guante de protección debe realizarse en función del trabajo y del riesgo existente. En trabajos con riesgos mecánicos, el guante puede estar destinado a proteger frente a abrasión, corte por cuchilla o perforación/penetración. Elegir el guante en función del riesgo Según la tarea, el guante debe ofrecer protección frente a uno o varios de estos riesgos: - Abrasión, por ejemplo en la manipulación de superficies rugosas.
- Corte por cuchilla, por ejemplo al trabajar con chapas o filos.
- Perforación o penetración, por ejemplo por astillas o fragmentos.
Además del tipo de riesgo, en la elección pueden considerarse otras características del guante, como la impermeabilidad, la resistencia a productos químicos, el tipo de recubrimiento o la protección frente a carga estática, según la actividad. Ajuste, tacto y comodidad Para que el guante resulte adecuado debe ajustarse correctamente a la mano. También se valora que permita mantener la sensibilidad al tacto, facilite el agarre y la sujeción y, si procede, que cuente con forro interno para evitar rozaduras. Nivel de prestación del guante (UNE-EN 388) Los guantes frente a riesgos mecánicos se relacionan con la norma UNE-EN 388, que clasifica el rendimiento del guante ante distintos riesgos, como abrasión, corte, rasgado y perforación. El nivel de prestación se identifica mediante un pictograma y un código numérico. A mayor nivel, mayor resistencia frente al riesgo evaluado. Como criterio general, un guante frente a riesgos mecánicos debe alcanzar al menos nivel 1 en alguna de las propiedades evaluadas. Antes del uso, conviene comprobar que el guante es adecuado para la tarea concreta y, cuando sea posible, realizar una prueba. Mantenimiento y conservación La protección depende también del estado del guante. Para ello, se recomienda:
- Seguir las instrucciones del fabricante sobre conservación y limpieza.
- Almacenar el guante en condiciones adecuadas.
- Comprobar su estado antes de cada uso.
- Tener en cuenta su duración y disponer de reposición para sustituirlo si se deteriora o se pierde.
La protección de manos forma parte de la prevención diaria en el entorno laboral. Elegir el guante adecuado, utilizarlo correctamente y mantenerlo en buen estado son medidas sencillas que contribuyen de forma decisiva a reducir accidentes y proteger la salud de las personas trabajadoras. FUENTE: Folleto Protección de Manos (Actividades Preventivas Mutua MAZ) |
| Zaragoza ha acogido por primera vez el XIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), un encuentro de referencia que ha reunido a más de 1000 profesionales sanitarios de todo el país para abordar los retos actuales en el tratamiento de heridas. Las heridas constituyen un problema sanitario creciente, con un importante impacto asistencial y económico. Se estima que entre el 27% y el 50% de los pacientes hospitalizados presentan algún tipo de herida, y cerca del 4% del presupuesto sanitario europeo se destina a su tratamiento. El envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas como la diabetes han incrementado la incidencia y complejidad de estos procesos, que requieren un abordaje especializado y multidisciplinar.
En esta edición, MAZ ha estado presente a través de la
Comisión de Heridas del Hospital MAZ, que ha presentado un
póster científico y el Protocolo de Herida Traumática del centro. La comunicación fue defendida por
Elena Tardío, enfermera de Urgencias y miembro de la Comisión de Heridas, poniendo en valor el trabajo protocolizado y coordinado que se desarrolla en el hospital para garantizar una atención segura y eficaz. Además, el
Dr. Daniel Chaverri, doctor en Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Hospital MAZ y presidente de SEHER, fue el encargado de inaugurar el congreso y participó en varias ponencias del programa científico, compartiendo su experiencia con especialistas de distintas disciplinas. La participación en este tipo de foros permite seguir avanzando en la actualización científica, el intercambio de conocimiento y la mejora continua de la práctica clínica, reforzando el compromiso de MAZ con una atención sanitaria basada en la excelencia y el trabajo en equipo.
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| En la adolescencia se consolidan hábitos que pueden acompañar toda la vida. A la vez, confluyen cambios físicos, presión social, comparación en redes, estrés y necesidad de encajar. En ese contexto, la relación con la comida puede volverse problemática en algunas personas. Por eso es relevante conocer iniciativas como la de la
Fundación APE en Aragón, orientadas a identificar señales de riesgo de forma temprana y facilitar una intervención a tiempo ante posibles trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
El proyecto de Fundación APE en Aragón La Fundación APE, centrada en la prevención y abordaje de los TCA, lleva más de tres años desarrollando en Aragón una herramienta digital para ayudar a identificar señales de riesgo de forma temprana en el entorno escolar. Esta herramienta adapta a un formato interactivo un cribado basado en el cuestionario SCOFF (cinco preguntas breves utilizadas para detectar posible riesgo). En un primer pilotaje en Zaragoza, en el centro educativo Rosa Molas, participaron alrededor de 120 alumnos. El planteamiento descrito es que, si el resultado sugiere riesgo, se facilite la coordinación desde el centro educativo y, cuando procede, la recomendación de contactar con el ámbito sanitario. Tras ese primer ensayo, se prevé una
segunda fase piloto ampliada en varios centros para comprobar el funcionamiento en distintos dispositivos y contextos (aula y hogar), recoger opiniones y ajustar mejoras antes de una posible implantación más amplia.
Señales de alerta: qué conviene observar Sin “diagnosticar” desde casa o desde el aula, sí conviene prestar atención a cambios que se repiten y afectan al día a día, por ejemplo: - Restricción marcada de la ingesta o el evitar de forma constante comidas en grupo.
- Preocupación intensa por el peso o la imagen, con ansiedad asociada a comer.
- Conductas compensatorias (ejercicio compulsivo o intentos de “compensar” lo ingerido).
- Cambios llamativos en peso, energía, rendimiento o estado de ánimo, con aislamiento social.
Si estas señales aparecen o se mantienen, lo útil es pedir valoración profesional.
Qué puede aportar una herramienta de detección temprana como la de Fundación APE En la práctica, una herramienta de cribado en el entorno escolar puede ayudar a
reducir el tiempo entre las primeras señales y la intervención adecuada, mejorar la
coordinación entre centro educativo, familias y sistema sanitario, y facilitar que la ayuda llegue antes de que el problema se consolide. Desde MAZ damos visibilidad a este proyecto de la Fundación APE porque concienciar e informar es parte esencial de la prevención. Poder contribuir apoyando iniciativas como esta que pretenden de una manera decidida mejorar la salud de las personas es una satisfacción para nuestra entidad. FUENTE:
Fundación APE
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| El encuentro reunió a representantes institucionales y del ámbito empresarial con el objetivo de analizar el impacto del bienestar laboral en la salud de las personas trabajadoras y en la competitividad de las empresas. La jornada sirvió de marco para la presentación del Barómetro de Bienestar Laboral de la Comunitat Valenciana, un estudio que ofrece una radiografía actualizada sobre el estado del bienestar en las organizaciones, la gestión de los riesgos psicosociales y su relación directa con el absentismo laboral. Durante el acto, Julio Morell, director territorial de MAZ en Levante, abordó la relación entre bienestar laboral y bajas laborales, poniendo el foco en la evolución del absentismo derivado de las contingencias comunes y en los principales retos a los que se enfrentan empresas y sistema de protección social. El absentismo, un reto creciente para empresas y sistema productivo Desde la perspectiva de las mutuas, MAZ destacó que el absentismo por incapacidad temporal continúa siendo uno de los grandes desafíos del mercado laboral español. En los últimos años se ha producido un incremento sostenido tanto en el número de procesos de baja como en su duración media, con un impacto económico muy significativo para las empresas y para la Seguridad Social. En este contexto, se subrayó que dos grandes grupos de patologías concentran buena parte del crecimiento del absentismo: las algias de origen musculoesquelético y los trastornos de salud mental, que requieren un abordaje preventivo y organizativo cada vez más integrado dentro de las empresas. Asimismo, se puso de manifiesto que el impacto del absentismo no es homogéneo, ya que existen diferencias relevantes por tramos de edad, sectores de actividad y territorios, lo que refuerza la necesidad de diseñar políticas de bienestar adaptadas a la realidad de cada organización. Bienestar laboral y prevención: claves para una gestión eficaz Durante su intervención, MAZ insistió en que la mejora del bienestar laboral no solo tiene efectos positivos sobre la salud de las personas trabajadoras, sino que es una herramienta estratégica para reducir el absentismo, mejorar la productividad y favorecer entornos de trabajo más sostenibles. Desde la mutua se destacó el papel de la prevención, la detección temprana y la gestión adecuada de los procesos de incapacidad temporal, así como la importancia de la colaboración entre empresas, mutuas y administraciones públicas para agilizar la recuperación de las personas trabajadoras y evitar bajas innecesariamente prolongadas. En este sentido, MAZ reafirmó su compromiso con un modelo de gestión orientado a la recuperación de la salud en el menor tiempo posible, garantizando siempre los derechos de las personas trabajadoras y contribuyendo a reducir el impacto económico y social del absentismo. Un espacio para el análisis y las buenas prácticas La jornada contó también con la participación de representantes de la CEV, LABORA y empresas como Veolia Comunitat Valenciana, que compartieron experiencias y buenas prácticas en la gestión del bienestar laboral. El Barómetro presentado identifica, además, palancas organizativas de mejora y visibiliza iniciativas empresariales que están dando resultados positivos en materia de salud y clima laboral. Para MAZ, encuentros como este resultan fundamentales para impulsar una cultura preventiva, fomentar el intercambio de conocimiento y avanzar hacia modelos de organización del trabajo más saludables, competitivos y alineados con las necesidades actuales del mercado laboral.
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| En muchos casos, el sedentarismo se instala sin que nos demos cuenta: más horas sentados, más desplazamientos sin movimiento y menos actividad en el día a día. Y no hace falta “hacer deporte” para empezar a cuidarse.
Reducir el tiempo sentado y sumar pequeños momentos de actividad puede tener un impacto real en la salud.
Actividad física: beneficios que se notan por dentro La actividad física y el ejercicio físico aportan beneficios claros y contrastados. Favorecen la movilidad del sistema musculoesquelético, activan el corazón y el metabolismo y refuerzan el sistema inmunitario. Estos efectos positivos se acumulan con el tiempo y actúan como un factor protector frente a múltiples problemas de salud.
Moverse de forma regular no implica necesariamente practicar deporte intenso. Caminar, desplazarse de forma activa o reducir el tiempo que pasamos sentados ya tiene un impacto positivo en el organismo y contribuye a mejorar la salud.
Sedentarismo y aumento de riesgos para la salud
La falta de actividad física, especialmente cuando se combina con un patrón de alimentación inadecuado,
favorece el aumento de peso y puede derivar en problemas de salud relevantes. El sobrepeso y la obesidad se asocian a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes tipo 2, que afectan de forma directa a la calidad de vida. Además, el sedentarismo y el exceso de peso están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer. La evidencia científica señala su vinculación con al menos 13 tipos, entre ellos el de mama, colon, endometrio, hígado, riñón o esófago. Por el contrario, la actividad física regular induce cambios favorables en las vías metabólicas, hormonales e inflamatorias del organismo, lo que se considera un factor protector frente al cáncer. Por este motivo,
mantener un peso saludable y realizar ejercicio de forma habitual forman parte de las recomendaciones del Código Europeo contra el Cáncer.
Qué entendemos por sedentarismo El sedentarismo se define como la realización de actividades que implican un bajo gasto energético mientras estamos despiertos, como pasar largos periodos sentados o reclinados. Reducirlo no consiste solo en “hacer ejercicio”, sino en disminuir el tiempo total que pasamos sentados y sustituirlo, siempre que sea posible, por cualquier forma de movimiento.
Mantener un estilo de vida activo es una de las medidas preventivas más eficaces para cuidar la salud a largo plazo. Integrar el movimiento en la rutina diaria, aunque sea de forma progresiva, ayuda a prevenir enfermedades y a mejorar el bienestar general. Moverse más y sentarse menos es una recomendación sencilla, accesible y con beneficios demostrados en todas las etapas de la vida. FUENTE: Asociación Española Contra el Cáncer.
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| Cuando un menor necesita cuidados intensivos por una enfermedad grave, en muchos casos la familia tiene que reorganizar horarios y, a veces, reducir la jornada laboral para poder acompañar tratamientos, ingresos o periodos de atención continuada. La
prestación CUME
(Cuidado de Menores con Enfermedad Grave) existe precisamente para cubrir esa situación:
permitir la reducción de jornada sin que la pérdida de salario recaiga íntegramente en la unidad familiar. Esta ayuda está vinculada a una reducción efectiva de jornada para el cuidado directo y continuado del menor, y su reconocimiento exige cumplir los requisitos y aportar la documentación que corresponda en cada caso.
Consulta toda la información en nuestra web.
En qué situaciones suele solicitarse De forma general, la CUME se plantea cuando concurren estos elementos: - Un menor a cargo con cáncer u otra enfermedad grave que requiere atención relevante.
- Necesidad de cuidado directo y continuado, asociada al proceso asistencial y al tratamiento.
- Reducción de jornada de la persona trabajadora para poder asumir esos cuidados.
Qué conviene tener preparado antes de iniciar el trámite Para que la solicitud sea más ágil, normalmente ayuda contar desde el inicio con: - La situación de reducción de jornada ya planteada en el ámbito laboral (porcentaje y fecha de inicio).
- La documentación clínica que acredite la situación del menor y la necesidad de cuidados.
- La información laboral y de cotización necesaria para verificar requisitos.
Datos de 2025 en MAZ En el año 2025, en MAZ hemos recibido 229 nuevas solicitudes para la prestación de CUME, frente a las 205 del año pasado. Al cierre del ejercicio, manteníamos activas un total de 467 prestaciones, un aumento respecto a las 424 de 2024. En total,
hemos destinado 9,06 millones de euros a esta ayuda, frente a los 7,5 millones de 2024 (un 21 % más),
reflejando nuestro compromiso con las familias que más lo necesitan. En una fecha como el Día Internacional del Cáncer Infantil, resulta especialmente importante recordar que, además del acompañamiento sanitario, las familias necesitan apoyos que hagan viable el cuidado diario. La prestación CUME responde a esa necesidad. En MAZ, el balance de 2025 refleja un aumento de solicitudes, de prestaciones activas y del importe destinado respecto a 2024. |
Seguir javascript: SP.SOD.executeFunc('followingcommon.js', 'FollowDoc', function() { FollowDoc('{ListId}', {ItemId}); }); 0x0 0x0 ContentType 0x01 1100 Detalles de cumplimiento javascript:if (typeof CalloutManager !== 'undefined' && Boolean(CalloutManager) && Boolean(CalloutManager.closeAll)) CalloutManager.closeAll(); commonShowModalDialog('{SiteUrl}'+
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| No, en realidad esta no es mi foto. Todavía no actualicé esta sección. Sin embargo, es bueno saber que alguien está leyendo cada palabra. ¡Gracias! |
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