jul. 27
Peligros del vapeo y otras formas alternativas de consumo de tabaco

Los “vapers" y otros productos similares son muy accesibles, se presentan con una estética y sabores atractivos y se publicitan mucho en algunas redes sociales. Incluso la propia denominación del producto responde a una táctica de marketing para evitar el término “cigarrillo electrónico" y eliminar las connotaciones negativas que pueden asociarse con los cigarros tradicionales, apelando a la idea de que el vapor de agua es inofensivo.

Sin embargo, es necesario conocer que estos dispositivos no producen vapor de agua, sino aerosoles, es decir, diminutas partículas sólidas suspendidas en un gas. No son inocuos y pueden producir algunos efectos negativos en las vías respiratorias a corto plazo similares a los asociados al humo del tabaco. Los líquidos que se consumen a través del dispositivo pueden albergar nicotina y sustancias cancerígenas contaminantes de espacios cerrados, con los riesgos asociados a la exposición pasiva por niños y personas vulnerables. Además, se han descrito intoxicaciones y efectos adversos derivados de su uso, algunos de ellos graves y están desaconsejados como tratamiento para el tabaquismo.

Otra vía de consumo muy popular entre adolescentes son las llamadas pipas de agua, conocidas como shishas o “cachimbas".  Se emplean para fumar un tipo de tabaco que se presenta en infinidad de sabores apetecibles.

Según es​tudios​, uno de cada cinco jóvenes en España fuma con mucha frecuencia shishas o cachimbas. No es un consumo ocasional: el 20% de los jóvenes españoles que fuma en pipas de agua lo hace a diario y otro 35% lo hace al menos una vez por semana, concluyendo que la práctica se ha convertido en un hábito. Este consumo preocupante responde a su visibilidad en redes sociales y a la accesibilidad del artículo en muchos locales de ocio nocturno y discotecas, que permiten su consumo en interiores y lo publicitan como un producto de consumo más complementario a la carta de cócteles y bebidas.

Sus efectos también son preocupantes. Dado que cada sesión puede durar hasta 80 minutos, un fumador puede dar de 50 a 200 caladas, en comparación con los cigarrillos, que se fuman en 5-7 minutos y pueden acabarse en 40-75 caladas.  Así, la cantidad de humo inhalada equivale al humo de 200 cigarrillos, aumentando el riesgo de cáncer de pulmón, de esófago o de sufrir patologías en las funciones pulmonares y cardiacas, así como afecciones en la cavidad bucal.  ​

Más información sobre las diferentes formas de consumo alternativo de derivados del tabaco, estudios y sus riesgos en este documento​ de la Asociación Española Contra el Cáncer.

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